Una ruta que muy pocos conocen · Niebla, frailejones y gravel puro
Desde los verdes valles de Guasca hasta las alturas silenciosas del Pantano de Martus. Carreteras destapadas, niebla que baja de las montañas, frailejones que emergen entre la neblina, y la posibilidad real de cruzarte con un oso de anteojos o un venado en plena ruta.
Una rodada para quienes saben que los mejores kilómetros no están en los mapas de todos.
Ver ruta completa en Strava →El Pantano de Martus es uno de los últimos refugios de fauna andina en Cundinamarca. Aquí la ruta se convierte en algo más que kilómetros.
El único oso de Suramérica y una de las especies más esquivas de los Andes colombianos. Verlo en ruta es un privilegio que pocos pueden contar.
Aparece en los bordes del páramo al amanecer. Si arrancás temprano y en silencio, las posibilidades se multiplican.
Más que clima, es una experiencia visual. Los frailejones emergen entre la neblina creando uno de los paisajes más únicos de Colombia.
El páramo te espera de las dos formas.
A menos de una hora de Bogotá. Uno de los territorios más salvajes y menos recorridos de la Sabana. Aquí el gravel tiene sentido real.
Cupos limitados. Los que lleguen primero son los que se llevan la mejor experiencia, las mejores fotos y la historia para contar.